Un campo de juego a la altura de Trebolense

En su momento, se llegó a pensar que el estado del campo de juego de la cancha principal de fútbol mayor, era irrecuperable. El césped lucía deteriorado, con manchones y en sectores claves, directamente había tierra. A decir verdad, la cancha de Trebolense, estaba fea y no era lo deseado por nadie.

Sin embargo, el trabajo de recomposición del mismo, comenzó de la mano de “Pipeta” Salvareschi y luego, tras su salida de la Institución, lo continuó Guillermo Cafaratti, junto a Cesar Aresse, bajo el constante asesoramiento del Ing. Gustavo Magnano y demás personalidades entendidas en la materia.

Así fue como tras un arduo y constante trabajo, de a poco, con el cuidado y tratamiento que el suelo merece, la cancha empezó a lucir de otra manera. Los meses fueron pasando y mientras el resto de la canchas de la liga (salgo alguna que otra excepción) evidenciaban un mal estado, la cancha de Trebolense, de a poco, fue ingresando en la consideración del mejor piso de la zona.

“En enero se tomó la decisión de agregar panes de césped, luego, se aprobó la resiembra de invierno con la incorporación de raigrás, lo que derivó tras el óptimo cuidado y mantenimiento, a que durante todo el invierno, la cancha luciera con una interesante carpeta de pasto”, comenzó diciendo Guillermo Cafaratti, quien trabajó en la recuperación del suelo del estadio “Centenario”.

“A mediado de invierno, se realizó una nueva resiembra, con una semilla mucho más potente, la cual arrojó muy buenos resultados”, agregó Guillermo. Asimismo, Cafaratti, destaca, que el mayor inconveniente y problema, es que “la dureza del suelo es impresionante y a su vez, como todos saben, el agua, es muy alcalina, donde el riego, se transforma en un verdadero problema, siendo en muchas ocasiones preferible, no regar y esperar que llueva”.

Acerca del secreto por el cual se llegó a tener un césped en excelente condiciones, Cafaratti, indicó que: “Más allá del trabajo de fondo que se realizó, con la resiembra y demás, hemos aplicado métodos muy puntuales, como ser la aplicación de yeso, para así contrarrestar la alcalinidad del agua y a su vez, se incorporó mucha arena, donde luego de varios intentos, logramos que la semilla, no sólo quedara arraigada en la misma, sino que pudimos dar con una muy potente, la cual llegaba directamente a la tierra y eso la hacía más fuerte en su desarrollo y por ende cobertura”.

Si bien a simple vista, cualquiera podría decir que la cancha está en su punto óptimo, Cafaratti, destaca que: “Estamos ante una etapa muy importante, que es de transición, donde todo lo que es de invierno, tiende a desaparecer, para dejar paso al césped de verano, el cual, fue muy bien protegido, precisamente por la cobertura y carpeta que formó con el césped de invierno”.

Por otra parte, precisó que: “El cuidado es fundamental. Muchas veces, resulta odioso tener que decirle a un entrenador, que un determinado día no se puede utilizar la cancha, pero es así, sino se cuida correctamente, el césped se pierde. De hecho pasamos un invierno muy poco llovedor y eso, afecto y requirió de un trabajo adicional a la hora de aportarle humedad e ingredientes al suelo, siendo que todo esté trabajo es llevado a cabo de manera excelente por Cesar Aresse”.