UN CAMPEONATO INOLVIDABLE – A 10 años de aquel grito de campeón!!!

A 10 años de aquel grito de campeón, cuando Trebolense en su cancha, le ganaba a Juventud Unida de Cañada Rosquín la segunda final y se consagraba tras esperar 20 años por un título.

Era el equipo de Gustavo Brandt, del “Pipi” Rodriguez, de los hermanos Lépore, de Gastón Esborraz, del “Negro” Román, de “Cafu” Caferatta, de Franco Casañas, de Leo Bravo, de Julian Piancatelli, del “Pato” Martínez, del “Negro” Ordoñez, de Hernán Miglio, del “Chala” Cravero, del “Pato” Pietrani, del “Fede” Pignatta, del “Mati” Lovatto, del “Yiyo” Ladner, de los hermanos Vannay, de “Guido” Pietrani, del “Javi” Racca y del “Chula” Ortíz.

Ese domingo, el 16 de noviembre, Trebolense venció 3 a 1 a Juventud Unida con goles de Nicolás Lépore de penal, Sergio Cafferatta y Javier Racca,. rompió el maleficio de dos décadas y festejó largamente con 3000 hinchas el título de la Liga San Martín.

Una semana antes, con tanto de Rodriguez, Treboloense había ganado 1 a 0 en Cañada Rosquín, aunque había merecido más, pero el palo, el travesaño y los nervios sólo le dieron el triunfo 1 a 0.

Pero ese 16 de noviembre, quedará en el corazón de cada hincha del “Cele”.

El “Nico” de penal pone el primero a los 5´y enseguida se desata una catarata de cánticos que baja desde la platea. Trebolense va una y otra vez. Brandt pide que no se retracen, que sigan buscando para segurar el partido. “Entren en la historia de Trebolense. Esto no es por plata, es por ustedes y su prestigio”, les vociferó a sus dirigidos en el vestuario 10 minutos antes de entrar a la cancha. Y la historia se empezaba a escribir en celeste y blanco del cielo del 16 de noviembre de 2008.

Pero un accidente inesperado pasó en el camino. Faltando 10 minutos, Juventud Unida igualó el partido y parecía que volvían los fantasmas de 20 años; pero nada de eso sucedió.

Salió a la luz el mejor de Cafferatta que se puso el equipo al hombro e inclinó la cancha y arrastrando rivales llegó hasta el área para definir con un tiro letal ante la salida del arquero. Y un rato más tarde, el “Gringo” (Cuando no???) de los goles importantes le dio la estocada final a un partido para la memoria de todos. Grito al cielo. Camiseta al viento. Ojos encendidos, Corazón palpitante. Sudor hecho lava. Abrazo eterno y grito de campeón.

La fiesta era toda celeste y blanca. La historia era de estos pibes, la sonrisa de la ciudad y el orgullo de cada hincha comenzó a correr por las venas. Trebolense campeón en la tierra de los vivos.  Trebolense campeón en el aire, en los rincones del club y en la retina de miles de hinchas.

Trebolense campeón de los pibes de corazón valiente. Trebolense campeón de los refuerzos que se hicieron hinchas, Trebolense campeón de los chicos que nacieron en el club, Trebolense campeón de campeones.

Fue un domingo 16 de noviembre de 2008. El día de la recompensa. La que tarda en llegar, la que se hace desear, la que festejaron todos. La recompensa es haber podido vivir ese día. La recompensa que tarda en llegar, pero que tiene el más dulce sabor.

Por Francisco Díaz de Azevedo
Prensa CAT