Polaroid de locura ordinaria

Gracias totales Nico, Nicolás, Nikito, Niki, mediocampista, goleador, campeón, papá, Doc, Lépore…

Gracias totales, por vestir la camiseta del “Cele”, por amarlo desde la cuna, por jugar siempre dejando hasta la última gota de sudor, dejando girones de pétalos de sal.

Gracias totales Nico. Le diste alegría a mi corazón y nos hiciste vivir el 2012 después del 2008, fue el amor después del amor.

Fue amor, gracias totales Nico, porque los domingos, no hay merienda si no hay capitán.

Gracias totales Nicolás, sos el chico de la tapa, te recuerdo cuando tenías 11 y cuando tenías 6, te recuerdo siempre, cuando nos levantamos de las tumbas de la gloria con vos a la cabeza, ese día, desde la platea, simplemente te ví.

Gracias por tanto Nico, viniste a ofrecer tu corazón, viniste a dar amor, porque para vos, dar es dar.

Gracias por tanto Nikito, es hora de volver a vos, rey sol, es hora de aparcar al lado del camino, sabiendo lo que nos dejaste, lo que el viento nunca se llevó.

Gracias por tanto hermano, la ciudad de los pibes sin calma te van a extrañar, sólo los chicos sabrán, lo que es eso de poder llegar.

Entonces me remontaré al penal de aquella final, 12 pasos, 11, 10, 7, 3 zurdazo, palo, gol, gooooooll, y correrás al alambrado y ahi estaba yo, tomé mi cámara y capté para siempre esa polaroid de locura ordinaria.

Click, instante, eterno, mágico, un segundo, una décima, quedo así, atrapado entre el obturador de mi cámara y mi corazón. Ese momento no me lo olvido más. Y ahí empezó la rueda mágica, a rodar mi vida… no tengo dudas, lo tuyo con el “Cele” fue amor.

Francisco Díaz de Azevedo
Prensa CAT