Ese gran semillero llamado Mini Voley

Es histórico. Pasan los años y sigue igual. El semillero de voley de Trebolense es uno de los grandes ejemplos del “Cele” de lo que es deporte.

Pasaron décadas y décadas y la salud del “Cele” a la hora de crear y formar jugadores de esta disciplina no cesa.

Pasaron los tiempos del “Chani” Boasso, Timpanaro, Mario Martinez y Fabián Moretto, con glorias de oro que salieron del semillero que hoy sigue vigente.

Vinieron épocas duras y otras no tanto. Y ahí se mantuvo el voley, fuerte y con la mirada al frente.

“Es el trabajo que no se ve”. Claro, es formativo, de inferiores, de semillero. El lunes nadie palmea un resultado o critica una derrota. Es granito y granito para armar un gran edificio que será luego el jugador que defienda los colores de Trebolense. Es el Semillero más invalorable. En un club futbolero, donde el tenis se hizo fuerte, el básquet goza de buena salud, en el que el hockey apareció un día y el karate cría lo suyo, el voley se mantiene joven, fuerte y sano.

“Es una alegría enorme”, señala una especialista en la materia, la Profesora Luciana Fussero. Junto con Mica Aguilar arman la base del gran voley. En este 2016, ya cuenta Trebolense con 75 jugadoras de Mini Voley y la disciplina asciende a casi 150 jugadoras en total.

“El trabajo es día a día, tomamos chicos desde los 5 años, que juegan y se divierten. Aprenden entre risas y desde esa esas ya asisten a encuentros en la región”, explica Fussero, mientras camina en ronda por un gran pic nic a la canasta para terminar la semana, que organizó con sus peques. “Es un esfuerzo con gusto. Trabajar con los chiquitos es gratificante y veo resultados enseguida, porque dirijo al Sub 13 y Sub 13 y las nenas que armamos, tya las tengo inmediatamente en mis equipos”, agrega.

El voley vive y late. Trebolense respira voley, hay 75 ilusiones de soñar en grande, que roma con Costagrande, que quiere seguir marcando la senda de la excelencia.

en este 2016, Trebolense va por más, y el voley así lo entiende.