EL SENTIMIENTO DE UN HINCHA – “El caballero de la quema”

Domingo 28 de octubre. Son de esos días que el tiempo parece detenerse, pero no por un instante. Puede que el calendario quede anclado y por el resto de los días en esta fecha. Es que tan sólo 90 minutos de reloj, serán inmortalizados para siempre.

Será quizás la última vez que el “caballero de la quema” este recorriendo el verde césped de la cancha que lo vio nacer, crecer y alcanzar la gloria.

No será un partido más. Los memoriosos y agradecidos hinchas del “celeste” saben que en este día el “Nico” Lépore puede llegar a pisar por última vez la cancha de Trebolense.

Sí, la misma cancha donde debutó hace más de 15 de años y desde entonces, se juró inmortalizar para siempre su nombre. Se lo juró por amor, pasión y dedicación. Se juró defender a muerte la camiseta por una cuestión de sangre, porque es la misma que traspiró el gran “Macho” y porque entendió que él debía defender la “celeste y blanca”, como cada uno de los hinchas, lo haría en su lugar.

Integró decenas y decenas de equipos, compartió miles de vestuarios, con buenos o no tan buenos jugadores, pero él siempre estuvo. Como dice la canción que entonan los hinchas, estuvo en las buenas, en las malas muchos más.

Estuvo en momentos donde a Trebolense todo se le hacía cuesta arriba. Ahí estuvo.

Estuvo cuando un técnico dijo que para que Trebolense saliera campeón después de 20 años, se debían ir los Lépore, y fue él mismo quien un año después levantó la copa en nuestra querida “quema”.

Estuvo en el 2012, cuando el fútbol de Trebolense se desangraba y junto a los corazones valientes de un increíble grupo volvieron a quedar en la cima de la Liga San Martín, obteniendo un histórico campeonato.

Estuvo, pero estuvo de verdad. Estuvo en la racha histórica de 21 clásicos sin perder, habiendo siendo un estandarte y baluarte clave, donde pasaron decenas de compañeros y Directores Técnicos, pero a lo largo de esos nueve años de racha imborrable, su apellido permaneció inalterable.

Estuvo para demostrar que dentro de la cancha ser podía ser un “caballero”, pero también fue el ejemplo para los “pibes” del Club. Jugó en primera y en forma paralela llevó adelante sus estudios, logrando ser jugador y médico a la vez, cuestión poco común en nuestro fútbol y derivando el mito, de que si se estudia, no se puede jugar al fútbol y viceversa.

Estuvo en ciento y ciento de partidos, donde el paso del tiempo lo transformó en referente de Trebolense, siendo admirado, pero por sobre todas las cosas, valorado y respetado en toda la Liga San Martín y el respeto, no es algo que se consigue de la mano de goles, gambetas o pegando alguna que otra patada, el respeto se consigue siendo un buen tipo, dentro y fuera de la cancha.

La real academia española, define a un caballero, como un hombre que se comporta con cortesía, nobleza y distinción; sin embargo, para nosotros los hinchas de Trebolense, a partir de este 28 de octubre de 2018, la palabra caballero se traduce en una definición que servirá para que alguna vez, cuando se cuente la historia de nuestro fútbol, los historiadores puedan decir que en Trebolense hubo un “Caballero de la Quema”, que se llamó Nicolás Lépore y su aporte fue tan importante, como determinante su nombre para la rica historia del fútbol de Trebolense.

Gracias “Caballero de la Quema”