Merecido homenaje de Trebolense al «Burdi», como le llamábamos quienes tuvimos la fortuna de conocerle. Un gordo bueno, amigo de todos, aunque a veces ponía cara de malo y taciturno, él era quien estaba para socorrer a todos los empleados.
Tuvo trágico final que tronchó su vida siendo empleado del Club, fuimos presos de una congoja generalizada; pero Trebolense (que es un grande) fue grande en la decisión de llamar Predio Alberto Burdisso desde 1998 al espacio físico que poseemos en calle Juan F. Seguí al 300.
Allí se practican dos actividades que son el orgullo de Trebolense.
Una de ellas es el Karate.




