El porqué del resurgimiento de Silial

Silial y su precisión no son nuevos en Trebolense ni en las pistas del país.

Trebolense tiene historia en el arte de patinar y como toda historia, tiene grandes momentos y años oscuros.

Después de brillar por décadas, el “Celeste” con esta disciplina tuvo un bajón prolongado.

Fueron algunos años en que los resultados dieron las espalda, en que las camadas abandonaron el club para irse a estudiar y en que era muy difícil construir desde la nada misma.

Trebolense pasó a ser un grupo más y no ese club de patín como se lo conocía en el ambiente. No siempre se puede mantener semejante estructura y el  éxito para que perdure hasta la eternidad.

Y así es más duro trabajar. Cuando para ofrecer a las alumnas sólo hay sacrificio, horas de sudor y las promesas son simplemente sacar amor desde la nada, garra desde las fuerzas interiores y saber que no queda otra que morder el polvo, la oferta deja de ser seductora.

Sin embargo, un grupo de personas de alma grande y corazón valiente, nunca dejaron de creer. Entonces se trabajó en silencio. Entonces no hubo vedetismos ni falsas exposiciones.

Uno pisaba el club en horarios inverosímiles, cuando no hay nadie en el campo de deportes, y se escuchaba desde el interior del Edgar Degano, ese viejo cascarón metálico cuna de mucha gloria, a una profesora perfeccionando, dirigiendo, craneando y puliendo el metal. Carla Pendino y su gente – y al hablar de su gente, hablo de profesores y comisión, grupo de madres y colaboradores – sabían que detrás del metal había oro.

Y para llegar al oro había que pulir, trabajar duro, haciendo oídos sordos al frío que afuera embiste y al idiotismo generalizado que hay detrás de cualquier ansiedad por un podio.

Y lo que tarda en llegar, al final trae recompensa. Un día; la historia dirá que fue el fin de semana del 4 y 5 de agosto: cuando el viejo Trebolense de la punta del Boulevard festejaba sus 109 años, el “Cele” volvió a subirse a un podio nacional.

Ese día, Trebolense volvió a anunciarle al país, que estaba más vivo que nunca. Que desde el trabajo, el silencio, la disciplina y la humildad se puede aprender de errores, revocarlos y volver a subir a la gloria.

Ese mes de agosto de 2018 quedará en el corazón de éste deporte por siempre. Con Silial y con cada patinador, joven, del semillero o los de experiencia, Trebolense volvió a recuperar la gloria que una vez supo tener.

Así fue, en esta breve historia del tiempo, el tiempo en que Trebolense se paró, levantó su frente, subió a un podio y volvió a ser élite nacional.